Consejos para hacer el Camino
El verano y los periodos de altas temperaturas incrementan significativamente el peligro de incendios forestales en gran parte de España. Para los peregrinos del Camino de Santiago, esta situación puede afectar tanto a la seguridad personal como a la transitabilidad de determinadas etapas, especialmente en comunidades con una amplia superficie forestal como Galicia, Castilla y León, Asturias o Cantabria
Los incendios pueden propagarse con rapidez debido al viento, la sequedad de la vegetación y las altas temperaturas. Por ello, además de conocer las rutas y preparar el equipo necesario para caminar, resulta fundamental saber cómo prevenir riesgos y actuar correctamente ante una emergencia.
Evitar situaciones de riesgo
Una gran parte de los incendios forestales tienen origen humano, ya sea por negligencias o por el uso inadecuado del fuego en el medio natural. Los peregrinos deben evitar una serie de conductas que pueden poner en peligro el entorno y a las personas que convivan en él.
No se debe encender ningún tipo de artefacto ígneo —como hornillos, hogueras o barbacoas—. Si se cuenta con la supervisión para poder utilizarlos, se deben tomar todas las medidas de seguridad para encenderlos y apagarlos.
Los peregrinos fumadores también deben tener especial cuidado con los cigarrillos, asegurándose de utilizar ceniceros y de dejarlos completamente apagados. La basura es un gran foco de riesgo, así que no se debe dejar nada por la zona.
Contactar a emergencias
Si durante la marcha observas una columna de humo, llamas en la vegetación o percibes un fuerte olor a quemado, no significa que se esté produciendo un incendio forestal, ya que a menudo también se realizan quemas controladas de rastrojos que no revierten ningún peligro.
No obstante, es importante informar y avisar cuanto antes a las autoridades pertinentes para comprobar si realmente se trata de un incendio o de una quema.
Si se está dando en Galicia, el 085 es el teléfono gratuito de la Xunta de Galicia para avisar de fuegos en el monte; en el resto de España se debe contactar con el 112.
Una vez contactado, deberemos aportar la máxima información sobre la emergencia y la localización, ellos se encargarán de activar el protocolo necesario y movilizar a los efectivos para poder controlar el foco.

Un peregrino pasa junto a una zona de monte calcinada en su recorrido. EFE/Xurxo Martínez
Cómo protegerse del humo
El humo representa uno de los mayores peligros de un incendio forestal. La inhalación de gases y partículas puede provocar dificultad respiratoria, mareos, desorientación y pérdida de conciencia.
Por eso mismo, debemos respirar por la nariz y cubrirnos las vías respiratorias con un trozo de tela —una camiseta o un trapo pueden funcionar—. Lo ideal es que esta tela esté húmeda para proteger nuestra garganta de la sequedad del aire y del humo.
Si notas síntomas como dificultad grave para respirar, dolor en el pecho o mareos importantes, busca ayuda médica lo antes posible.
Alejarse lo máximo posible del foco
La prioridad siempre debe ser aumentar la distancia respecto al fuego. Los incendios forestales pueden cambiar de comportamiento en cuestión de minutos y alcanzar velocidades sorprendentes cuando existen fuertes rachas de viento o pendientes pronunciadas.
El fuego avanza más deprisa hacia arriba en laderas o zonas de pendiente. Por ello, se debe intentar huir del incendio ladera abajo, ya que tu progresión también será mucho más rápida. Además, es necesario tener en cuenta la dirección del viento. Debemos ir siempre en dirección contraria para evitar el área de desplazamiento del incendio.
Ten en cuenta que en ocasiones el viento suele cambiar de dirección lo que hará que el frente de fuego se desplace a mayor velocidad siguiendo su trayectoria. Deberemos estar atentos también a las posibles pavesas que pueden ser llevadas por el viento y provocar pequeños focos de fuego fuera del perímetro del incendio.
Buscar una zona segura
Una vez alejados del incendio, debemos buscar un sitio seguro. Existen áreas que funcionan como cortafuegos naturales, como terrenos rocosos o superficies con agua. Las zonas ya quemadas también funcionan como área segura, al no quedar materia combustible en estas.
Por el contrario, evita refugiarte entre matorrales, pinares densos o barrancos cubiertos de vegetación, ya que pueden actuar como chimeneas naturales y favorecer la propagación del fuego.

Un mojón sobre terreno calcinado. EFE/Xurxo Martínez
Preparación antes de iniciar cada etapa
Antes de iniciar la jornada es recomendable consultar la previsión meteorológica, los avisos por riesgo de incendios y el estado de los caminos. Conocer los Caminos, carreteras, albergues y puntos de asistencia cercanos facilita la evacuación en caso de peligro y permite identificar zonas seguras con antelación.
Por último, planificar rutas alternativas y disponer de información de contacto de albergues, asociaciones jacobeas y oficinas de información turística permite adaptarse con mayor facilidad a las restricciones temporales que pueden imponerse durante un incendio. En estos casos, la prevención y la organización son herramientas tan importantes como conocer las medidas básicas de autoprotección.
Desde Correos queremos mostrar nuestro apoyo a todos los peregrinos y a las comunidades que trabajan por preservar el entorno del Camino de Santiago. A través de nuestros servicios logísticos y de asistencia al peregrino, seguiremos contribuyendo para que cada etapa pueda realizarse con mayor comodidad, seguridad y tranquilidad, incluso ante situaciones imprevistas.
*Fotografía de la portada: Carlos Castro / Europa Press
Tu dirección de correo electrónico no será publicada.
Los campos obligatorios están marcados con *