Compañeros del Camino
Cada año miles de peregrinos llegan al Camino de Santiago buscando deporte, cultura, naturaleza o crecimiento personal. Entre ellos, desde hace tres veranos, hay un grupo que llama especialmente la atención: decenas de jóvenes que avanzan juntos con unas mochilas azules a la espalda.
Son los estudiantes del Instituto Guangwu, un centro público de secundaria de Hsinchu (Taiwán), para quienes la ruta jacobea es mucho más que un viaje: es una experiencia educativa que comienza antes de llegar a España y continúa después de alcanzar la Plaza del Obradoiro.
Ocho meses de preparación antes de ponerse en marcha
Para formar parte de esta aventura no basta con apuntarse al viaje. Los estudiantes dedican ocho meses a prepararse después de las clases y durante sus vacaciones de verano.
En su preparación realizan entrenamientos físicos, pruebas de marcha y sesiones formativas diseñadas para ayudarles a desenvolverse durante el recorrido. La escuela también evalúa aspectos como la actitud ante el aprendizaje, la capacidad para afrontar dificultades con iniciativa y optimismo o la disposición para representar a Taiwán ante las personas que conocerán por el Camino.

La preparación se articula en catorce unidades temáticas que abarcan desde la preparación física y la organización de la mochila hasta la historia de España, la literatura, las artes visuales, los idiomas, la educación financiera o la ecología.
Todo ello tiene una aplicación práctica directa durante el viaje. Las clases de español e inglés sirven para conversar con otros peregrinos o pedir comida; las nociones de economía les ayudan a gestionar su presupuesto diario; y la preparación de la mochila les obliga a reflexionar sobre el peso y la utilidad de cada objeto que llevan consigo.
Conocer España antes de recorrerla
Antes de llegar al Camino, los alumnos estudian algunos de los acontecimientos y personajes que forman parte de la historia y la cultura españolas.
Aprenden sobre el Imperio romano, las grandes exploraciones marítimas o la Guerra Civil española. También se acercan a autores como Miguel de Cervantes, mientras que las clases de geografía, ecología y arte les proporcionan herramientas para interpretar los paisajes, los monumentos y las ciudades que encontrarán durante la ruta.
De esta forma, cuando llegan a lugares emblemáticos del Camino, los estudiantes no solo los observan, sino que los conectan con los conocimientos adquiridos durante meses de preparación.

Un proyecto que crece cada año
La primera edición de esta iniciativa tuvo lugar en 2024 y recorrió aproximadamente 120 kilómetros desde Sarria hasta Santiago de Compostela.
En 2025, la experiencia se amplió hasta O Cebreiro, elevando la distancia caminada a unos 162 kilómetros.
La edición de 2026 ha sido la más ambiciosa hasta ahora. Un total de 75 personas, entre estudiantes, docentes y familiares voluntarios, participaron en un itinerario de alrededor de 183 kilómetros que combinó distintos tramos del Camino Francés antes de continuar por Galicia hasta Santiago.
Entre las novedades destacó la incorporación de una de las etapas más emblemáticas de la ruta jacobea: el recorrido entre Saint-Jean-Pied-de-Port y Roncesvalles. Los estudiantes cruzaron los Pirineos a pie, enfrentándose a una etapa de montaña de unos 24 kilómetros en la que la niebla, los desniveles y el esfuerzo físico pusieron a prueba la preparación realizada durante meses.
El aprendizaje continúa al final de cada etapa
Al llegar al alojamiento, la jornada está lejos de terminar.
Además de hacerse cargo de tareas cotidianas como organizar la colada, preparar las siguientes etapas o coordinar el trabajo en grupo; los estudiantes desarrollan diferentes actividades relacionadas con el proyecto educativo: elaboran cuadernos de viaje, preparan postales y entrevistan a otros peregrinos.
La autonomía ocupa un lugar central dentro de la experiencia. Según ha explicado el director del centro, si los alumnos quieren utilizar servicios para transportar equipaje entre etapas, son ellos mismos quienes deben buscar la información, contactar con las empresas y gestionar el proceso.
Dar a conocer Taiwán a través del Camino
Uno de los objetivos más singulares de esta iniciativa consiste en fomentar el intercambio cultural.
Antes de viajar, los estudiantes reflexionan sobre cómo presentar Taiwán a personas que apenas conocen su país. Después, durante el Camino, tienen la oportunidad de ponerlo en práctica.
Durante el Camino, organizaron actividades en pequeños grupos para interactuar con otros peregrinos mediante la música, la caligrafía o la enseñanza básica de chino.
Estas experiencias les permiten desarrollar habilidades de comunicación intercultural y comprender que el diálogo entre personas de diferentes procedencias requiere adaptación, iniciativa y paciencia.

Un Camino que sigue enseñando
Tras tres ediciones consecutivas, el proyecto de las mochilas azules del Instituto Guangwu continúa creciendo. Ahora la pregunta es inevitable: ¿qué les espera en la próxima edición? ¿Qué nuevos tramos del Camino descubrirán?
Sea cual sea la respuesta, cuando te cruces con ellos no dudes en dedicarles unas palabras de ánimo. Porque para estos jóvenes, cada saludo, cada conversación y cada kilómetro forman parte de una aventura que todavía tiene muchas páginas por escribir.
Si quieres estar al tanto de sus experiencias puedes seguirlos en el grupo de Facebook 光武國中_西班牙走讀 GuangWu Walker, donde comparten su aprendizaje y sus viajes.
Original en chino tradicional: Maple Chen - camino.tools
Crédito para todas las fotografías: Instituto público Guangwu de Hsinchu (Taiwán)
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