Camiño Mozárabe – Vía da Praza

La Peza-Quéntar

23 km Dificultad
Esta etapa requiere especial precaución durante el invierno, debido a la nieve y a las continuas subidas y bajadas, con lo que además de ir bien equipados y con las provisiones necesarias, deberán buscarse alternativas a menor altitud en algunas partes del recorrido. También es aconsejable no salir de La Peza muy tarde, para aprovechar las horas centrales del día.

El trayecto comienza pasando la iglesia y la fuente de los Caños Gordos. En el Castillo y en función del tiempo meteorológico se abren dos alternativas: a la derecha, en ascenso por una pista hacia Quéntar, o a la izquierda, para caminar por la carretera, para los peregrinos con poca experiencia en montaña.

Aquellos que opten por la pista alta, siempre y que no suponga un riesgo por la nieve, pasan por el desfiladero de La gitana y el collado de los Blancares. Sale al paso Tocón de Quéntar, pueblo donde se puede realizar un descanso, tras la decena de kilómetros realizados.

Pasado Tocón, toca coger fuerzas para realizar una subida que se prolonga durante 4 kilómetros, para llegar a Puerto Blanco. Las casetas abandonadas pueden usarse como refugio en caso de problemas. Se desciende hacia La Plata, por una pendiente en la que el uso de bastones facilitarán su acometida. Todavía en bajada, se presenta Quéntar, una población de apenas mil habitantes con un fuerte componente multicultural.
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El consejo del cartero

"En la plaza hay que visitar la iglesia Barroca Nuestra señora de la Encarnación de los s. XVI-XVIII, (con un fresco de la Asunción e imágenes de la escuela Granadina). Al pie de la torre está el callejón de Las Campanas, aquí se pueden comprar dulces moriscos . En dirección al río Aguas Blancas, en la calle Río se encuentra el lavadero y el Pilar morisco. A la derecha la Era del Pilar, hoy Plaza de S. Sebastián, en ella encontraremos un pequeño Castillo para la representación o “Función de Moros y Cristianos” que se realiza el segundo fin de semana de septiembre y un poco más allá la ermita del Santo.Ya en el valle a la vera del río esta el “cerrillo de Las Almireces” desde donde tenemos una magnífica vista del lugar". Luis García González, Correos de Quéntar.