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Las manos de Mocho, un símbolo de amistad en el Camino

28-09-2017

Son apenas 3 centímetros de plástico, se pasa de peregrino en peregrino y simbolizan la fraternidad en el Camino. Hoy cerramos un nuevo capítulo de la iniciativa que estamos llevando este año a cabo junto a iPeregrinos bajo el título Los Valores del Camino en 12 meses, hablando de las manos de Mocho, un verdadero símbolo de la amistad en la peregrinación a Santiago

Ni se compran ni se venden. Se dan a aquellas personas que te encuentras en el Camino y te marcan. Y se entregan en medio de las manos en el momento de estrecharlas. No tienen valor monetario. Pero desde el año 1999 se han repartido más de ochocientas mil. Su artífice es José Sanchís, más conocido como Mocho, natural de Onil (Alicante), “la cuna de las muñecas”. Precisamente en una de esas fábricas de sueños infantiles –la de Famosa- trabajó toda su vida. Y de ahí, su afición por fabricar estas pequeñas figuras que llenan de camaradería el Camino. 

 

 

Mocho descubrió el Camino, como tanta otra gente, en el año 1993, en pleno Xacobeo. Las etapas recorridas a pie entre Astorga y Santiago lo marcaron para siempre. Hasta tal punto que seis años después decidió repetir. Esta vez solo. O no tanto. Porque en esa segunda incursión en  el Camino lo acompañaron unas pequeñas manos de plástico que realizaba por hobby en su casa y que repartía a los niños con los que iba de campamento. Y decidió compartirlas con aquellas personas que hicieron que en su ruta nunca estuviese solo, iniciando una bonita costumbre que se mantiene hasta hoy. “La mano no se compra ni se vende. Se regala a esa persona que te encuentras en el Camino y tiene algo, una sensibilidad especial que no se puede definir”, nos explica Mocho mientras elabora una nueva hornada de sus manitas. “Casi dos décadas después, la gente sigue pidiéndomelas y regalándolas. Aparentemente son un pedazo de plástico sin valor. Pero tienen algo que hace feliz a los demás. Y eso me provoca una gran satisfacción”, asegura. Porque las manos del Camino no son un souvenir o un artículo de merchandising. Ni se venden, ni se compran. Y Mocho lo explica así: “La mano no vale nada. Porque la amistad no tiene precio”. 

 

“El Camino es acogimiento y calor humano. Nunca vas a estar solo”

 

Aunque Mocho dice sentirse rico y afortunado. Porque a lo largo de los nueve Caminos que ha realizado, ha cultivado muchas y buenas amistades. “El Camino es acogimiento y calor humano. Nunca vas a estar solo”, asegura un Mocho que, a pesar de todo, dice preferir andar en solitario. “El Camino es sentirte a ti mismo. Cuando tú caminas solo, hablas contigo, te escuchas y te quieres”. Así, Mocho destaca los momentos de soledad en el Camino. Unos momentos que son necesarios para saber valorar los distintos encuentros que te brinda la ruta. A veces son peregrinos. Otras, gente de los albergues o hospitaleros. Y otras, simplemente gente del Camino: un pastor que te ofrece agua, una señora mayor que te da ánimos en el peor kilómetro del día… 

De los muchos momentos de amistad que vivió en el Camino, Mocho se queda con aquella que lo llevó a no abandonar su particular fábrica de sueños. Fue en Sarria, tras adelantar a un matrimonio con un niño con síndrome de down. Echó la mano al bolsillo y le regaló al pequeño una de sus manos sin que este se atreviese a decirle nada. Tres kilómetros más adelante, en un alto en el camino, Mocho volvió a encontrarse con la familia. Y cuando el niño lo vio, se lanzó a sus piernas y lo abrazó. “Fue tan bonito que acabé llorando con sus padres de la emoción. Momentos como este te hacen ver que un cacho de plástico tiene el valor que cada persona quiera darle. Y desde aquel día, cada vez que alguien me pide que le mande manos de la amistad, no lo pienso: apunto su dirección y hago el envío”, concluye.

Vivencias así han llevado a que las manos de la amistad hayan evolucionado hasta convertirse en manos solidarias. Desde hace unos años, las manos que fabrica Mocho ayudan a pintar el camino de rosa a niños con cáncer. Se trata de una campaña solidaria llevada a cabo por Aspanion (Asociación de Padres de Niños con Cáncer), cuyo símbolo son las figuras de Mocho. Una relación que nació, precisamente, en el Camino, cuando Mocho conoció a una de las responsables de la asociación: Amparo. Desde entonces las manitas ponen color a muchas actividades de estos niños y dan vida al libro Pintando el Camino en rosa, en el que se cuenta la historia de las manos de la amistad y que permite a la gente que lo tiene convertir su propia palma en una manita solidaria.

Las manos de Mocho son solo una prueba más del valor de la amistad en el Camino. Porque las tengamos o no, lo cierto es que uno de los mayores regalos que nos ofrece la peregrinación a Santiago es, precisamente, poder compartirlo con otras personas. Por eso, no queremos finalizar sin animaros a compartir con nosotros vuestras experiencias. Porque, al fin y al cabo, lo importante es poder vivirlo con los demás.

Felix albizu perezmendi
28-09-2017
Eres un campeón mocho un abrazo grande
Carlos Saavedra Afonso
28-09-2017
Gracias Mocho. Tengo la mía que me la entrego un amigo comun Alvaro Lazaga y los amigos de Benidorm. La llevó con mucho orgullo, no sólo en el Camino sino en cada intente de mi vida.
Miguel Alfonso
28-09-2017
Hola, llegue a santiago el dia 26 de septiembre y hoy leyendo este articulo, me encantaria poder tener unas 20 manos de moncho para repartirselas a la gente con la que me.cruce en el camino enviandoselas por correo. Hay posibilidad que me ayuden? Saludos Miguel
Nidia
28-09-2017
Hermosa historia!! Y Mocho un ángel que se ha personificado y que me encantaría conocer, pena que vivo en la Patagonia Argentina y es un poco lento verdad?? Gente como Mocho son los que te llenan el alma
El Camino con Correos
29-09-2017
Carlos, hermosa historia! Las manos de la amistad no solo para el Camino, son para la vida. Gracias por compartir con nosotros tu experiencia y Buen Camino!
El Camino con Correos
29-09-2017
Buenos días, Miguel. Si hablas con Mocho no vas a tener ningún problema en que te envíe unas cuentas. Puedes localizarlo por facebook (José Sanchís Mocho) y contarle tu historia. Gracias por leernos y Buen Camino!
El Camino con Correos
29-09-2017
Nidia! En la vida todo es posible! De hecho, Mocho nos contó que algunas de sus manos han viajado hasta Argentina, así que cualquier día, el encuentro puede ser posible. Saludos y gracias por pasarte por aquí!
Pamela Urmeneta
30-09-2017
Una mano Amiga que Despierta Sonrisas y Acaricia el Alma!!! Muchas Gracias!!!

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